Hoy la factura electrónica es prácticamente obligatoria para todos los contribuyentes, monotributistas y responsables inscriptos por igual. Sin embargo, seguimos viendo los mismos tropiezos una y otra vez, sobre todo en quienes recién arrancan.
Lo primero: tener todo en orden
Antes de emitir tu primera factura necesitás CUIT con clave fiscal, alta en la actividad y un punto de venta habilitado para comprobantes electrónicos. Podés facturar desde el portal de AFIP (Comprobantes en línea) o desde un sistema de gestión conectado por web service.
Los errores más frecuentes
- Elegir mal el tipo de comprobante: factura A, B o C según tu condición y la de tu cliente. Emitir el tipo equivocado obliga a anular y rehacer.
- Cargar mal la condición frente al IVA del receptor, algo cada vez más controlado.
- No respetar la fecha real de la operación, generando facturas con fechas que no cierran con los cobros.
- Olvidar emitir y acumular operaciones sin respaldo, que después complican el cierre.
Por qué el orden paga
Una facturación prolija no es solo cumplir: es la base de tu contabilidad. Cuando las facturas están bien emitidas y ordenadas, las declaraciones juradas salen solas y el cierre de ejercicio deja de ser una pesadilla. Ayudamos a montar el circuito desde el arranque para que factures tranquilo y sin retrabajo.